viernes, abril 18, 2008

EL DESCARADO - Parte I

Mel era un chico de clase media. Media pobre. Vivía en Illinois, Minesotta y soñaba con ser actor. Su hermano mayor, Ian, era un artista circense que adoraba el alcohol y las putas. No tenía mucha relación con Mel y su familia, pero este lo apreciaba igual. Después de todo, era su hermano. En el seno de una familia de artistas (Su madre era artista de variedades frustrada, y su padre fue actor antes de la guerra) Ambos hermanos fueron apoyados en sus carreras artísticas.
En los escasos ratos libres que le dejaba su trabajo como obrero en el puerto, Mel recorría cuantas audiciones hubiera, esperando ansiosamente su oportunidad. La oportunidad que lo lanzaría a la fama. Mel soñaba con ser descubierto por algún pez gordo de Hollywood, aunque ese no era su objetivo en la vida. Mel solo quería ayudar a su madre, una costurera viuda llamada Mary Hellen, que se había hecho cargo prácticamente soltera de sus dos hijos luego de la muerte de su marido, Robert, durante la segunda gran guerra. Mary había sacrificado su vida por Ian y Mel, llegando al punto de tener que dedicarse a la prostitución, y lo que ocasionó un extraño encuentro con Ian, que terminó por separarlo definitivamente de la familia; y Mel soñaba con, algún día, tal vez, poder pagarle por todos los sacrificios que había tenido que padecer por ellos.
La vida era dura en Illinois, sobre todo para un obrero del puerto como Mel, y esto lo deprimía mucho, el no lograba hacerse del dinero suficiente como para mantener su vida digna. Sus frustraciones lo llevaron a tomar algunas decisiones erradas, como inclinarse por el camino de las drogas. Su realidad le era totalmente insoportable. Mel estaba devastado. A medida que pasaba el tiempo, veía cada vez mas imposibles sus aspiraciones de ser un gran, reconocido y respetado actor. Tan solo tenía 24 años.

Cierto día, Mel estaba saliendo más tarde del gran almacén en donde trabajaba en el puerto. Se había quedado haciendo horas extra porque necesitaba dinero para saldar una deuda con un peligroso vendedor de Cocaína que había prometido romperle las piernas si no pagaba en termino. Eran casi las 9 pm cuando Mel abandonó el lugar. Solo logró caminar unos pocos metros antes de ser interceptado por una pandilla de malhechores que estaban agazapados, esperándolo. Mel intentó correr, pero fue inútil. Cuando lo atacaron se defendió como pudo. Logró noquear a uno, pero los pandilleros lo superaban importantemente en número. La paliza fue desgarradora. Literalmente. De la cara le desgarraron los ojos, le arrancaron la lengua. Sus dientes, de ellos ninguno quedó entero. De su cuerpo solo 8 huesos salieron ilesos. Del resto las heridas variaron desde algunos esguinces, hasta fracturas expuestas. Una oreja le fue arrancada de una patada. Su cabeza, deformada completamente por los golpes estaba irreconocible. Su nariz sería nada más que el recuerde de algo que alguna vez existió.
Luego de terminar con el, habiéndolo golpeada 196 minutos seguidos, los pandilleros tomaron su billetera y huyeron.
A la mañana siguiente, el señor Hobound se dirigía al gran almacén, para abrir la gran puerta, como todas las grandes mañanas. Cuando vio los restos de Mel desparramados por el pavimento, no lo reconoció. Lo primero que hizo fue llamar a la policía. “Asesinato” fue la palabra que escribió el oficial Thompson en su libreta durante el comienzo de los peritajes. Cuando las pesquisas acabaron, se procedió a llevar el cuerpo de Mel a la morgue. Fue en ese momento, durante el camino, cuando el oficial Thompson escuchó lo que sería el momento más significativo de su vida. Dentro de la bolsa donde se habían alojado los restos de Mel, para evitar enchastres, pudo escucharlo luchando por respirar. Inmediatamente abrió la bolsa dejando ver a la masa informe antes conocida como Mel esforzándose por evadir la muerte. Inmediatamente el oficial Thompson dio la orden de modificar el rumbo hacia el hospital más cercano. A los pocos minutos llegaron al hospital Franklin D. Roosevelt. Ese sería el lugar dónde Mel pasaría el siguiente año de su vida.




Continuará...

2 comentarios:

joAco dijo...

voy a decir algo interesante cuando se acabe el relato.

por ahora sólo digo:
autoreferencia

sol dijo...

hol como estas me llamo sol y queria saber si tenias todavia el video de la publicidad de coca de que sera sera qur yo tmb estaba ahi y lo kiero ver! te dejo mi mail
pelitam@gmail.com gracias!